Hacer regalos en Navidad, es una tradición. Es una oportunidad de recordar a nuestros seres queridos que hemos dedicado una parte de nuestro tiempo a pensar en ellos para intentar sorprenderles.
Pero el regalo, para que cumpla con su verdadera misión, debe generar positivismo en el emisor y en el receptor. Elegir y comprar regalos debe ser algo que aporte una dosis de energía y buenas vibraciones, también, a quien lo está haciendo.
La idea no es por tanto que compres los regalos sino que "los vivas". Que disfrutes a la hora de ir a buscar tus presentes. Que imagines a la persona a quien vas a obsequiar recibiendo y disfrutando de ese regalo elegido. ¿Lo disfrutará a solas? ¿Tal vez contigo?
Acertarás con tu regalos en la medida que "los sientas" al adquirirlos.
Pregúntate cómo es la persona destinada a recibir el obsequio, y vive la magia de sentir lo que esa persona sentirá cuando se lo entregues, o más aún, cuando lo esté disfrutando.
Y si las prisas, el tráfico, las colas interminables y las aglomeraciones restan magia a lo que estás haciendo, busca otras alternativas.
Deja que tu intuición te guíe... y elige tus regalos con el corazón. Es un truco infalible.
Ana Isabel Núñez Palacín

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